Los niños, muchos niños, piden techo,
lloran alma, tiritan sin rencor.
Acaso está lloviendo, acaso hubo
la naranja que no alcanzó su mano,
o el frío, o las muchísimas estampas
que no vieron jamás. O los zapatos
que están rotos...
La letra jota de jugar, jardín,
las letras de alegría que arden solas,
¿dónde yacen? Quisiéramos saber...
Los niños quieren recobrar su edad.
Una concha y un pan, un monigote,
bastan, mas ¿dónde están? No veo el rostro
de esos niños debajo de su cara:
veo un disfraz registrador que suma
tiempo, y tiempo de adultos, tiempo y duelo,
dolor y hasta un final. ..que escaparíamos, oh Dios,
qué hacer, qué haríamos, esto
es demasiado, esto no puede ser!
Nosotros, antes, indudable, muchos
ya no tuvimos casi juventud; había
sin Instituto tanto que aprender,
tanto que ver en serio, ojos redondos;
y además qué más da, si era estupendo
vivir ya de verdad... Cumplidos hombres
de doce años entonces... Nos mataron
al muchacho. Fue triste, pero un niño
está siempre en nosotros.
Esto ahora...
Qué extraña la vejez si no hubo vida.
Qué edad terrible, adulta sin edad.
¡Qué hacer, digo; qué hacer! Rebotan, vuelven,
aun con rumor de guerra, tierno César
Vallejo, las palabras de aquel llanto:
¡Ah! iDesgraciadamente, hombres humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer!
Mucho, mucho, ¡así es!
"España, pasión de vida" 1945-1950
Mostrando entradas con la etiqueta La Cepeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Cepeda. Mostrar todas las entradas
miércoles, 2 de mayo de 2018
miércoles, 15 de noviembre de 2017
lunes, 21 de agosto de 2017
jueves, 17 de agosto de 2017
domingo, 23 de julio de 2017
lunes, 3 de julio de 2017
miércoles, 14 de junio de 2017
miércoles, 5 de abril de 2017
jueves, 10 de noviembre de 2016
jueves, 18 de agosto de 2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
martes, 22 de diciembre de 2015
viernes, 13 de noviembre de 2015
martes, 10 de noviembre de 2015
Camino de Santiago por Manzanal
Se dice de Astorga que es un cruce de caminos, o al menos eso rezaban unas pegatinas que había cuando yo era pequeño, refiriéndose a la vía que transcurre entre Mérida y Astorga, es decir, La Vía de la Plata y el Camino de Santiago en su variante conocida como el Camino Francés, entre Saint Jean Pied de Port/Donibane Garazi y Santiago de Compostela, tomando el pueblo del País Vasco francés como inicio de ruta, aunque son varias las alternativas.
Es curioso que siendo La Vía de la Plata uno de esos dos caminos que se cruzan en la capital maragata, no goce en ella ni de una señal, ni de un cartel, ni de una flecha. Pero lo que más me sorprende de este cruce de caminos es que se olviden de lo que durante siglos fue el paso más transitado hacia El Bierzo por parte de los peregrinos que caminaban a Santiago, es decir, el paso por el puerto de Manzanal (1.225 m), con casi 300 metros menos de altitud que la Cruz de Fierro (1.505 m) en el puerto de Foncebadón.
Gracias a las revistas Astórica y Argutorio de Astorga, a Jovino Andina con su libro “Caminos de Santiago por el Bierzo Alto”, al Club Deportivo Bembibre BTT y a Manuel Olano, director del Museo del Alto Bierzo en Bembibre y autor del libro “El ingeniero Carlos Lemaur en el Bierzo (1764-1778)” empecé a interesarme y a documentarme sobre esta ruta, lo que me llevó a realizarla en bicicleta de montaña el pasado 1 de noviembre, intentando ajustarme lo máximo posible a lo que pudo ser el recorrido de la peregrinación.

Gracias a las revistas Astórica y Argutorio de Astorga, a Jovino Andina con su libro “Caminos de Santiago por el Bierzo Alto”, al Club Deportivo Bembibre BTT y a Manuel Olano, director del Museo del Alto Bierzo en Bembibre y autor del libro “El ingeniero Carlos Lemaur en el Bierzo (1764-1778)” empecé a interesarme y a documentarme sobre esta ruta, lo que me llevó a realizarla en bicicleta de montaña el pasado 1 de noviembre, intentando ajustarme lo máximo posible a lo que pudo ser el recorrido de la peregrinación.
El camino lo empecé en la plaza del ayuntamiento de Astorga y compartiendo recorrido con el Camino Francés llegamos a la plaza Eduardo de Castro, apreciando el palacio y la catedral, donde eché en falta un indicador como el de Mansilla de las Mulas, donde se juntan el Camino Francés y la Ruta Vadiniense (San Vicente de la Barquera - Mansilla), pero ni rastro. A nuestra izquierda nos dirigimos a Foncebadón y a la derecha por la Puerta Romana o de Hierro a Manzanal, nuestro recorrido. Siguiendo por la N-120 y posteriormente por la N-VI salimos de Astorga y en ligera y continua ascensión dejando atrás varias fábricas de embutidos y hostales llegué a Pradorrey. En este pueblo, algunos documentos del año 1771 indican que hubo un hospital de peregrinos. La naturaleza quiso regalarme una de esas maravillas que muestra el otoño, una alfombra de hojas marrones, amarillas y rojas por las que casi daba pena pasar. Saliendo de Pradorrey volvemos a nuestra fiel compañera, la N-VI, para dirigirnos a Combarros. Aquí varios testimonios aseguran que se abrían las escuelas a los peregrinos que se dirigían a Manzanal y que existió un hospital de peregrinos perteneciente a la Orden de los Hospitalarios de San Juan, cuya sede estaba en Puente de Órbigo. Había varios vecinos caminando y me detuve un rato para hablar con ellos mientras observaba el río Combarros y su arboleda. Volviendo a la carretera y ya con una subida más pronunciada llegamos a Rodrigatos, último pueblo de Maragatos en esta ruta. Un arroyo del mismo nombre cruza el pueblo y ese olor a chimeneas de leña hacen que te sientas a gusto. La subida a partir de aquí empieza a ser dura, pero una fuente a nuestra derecha nos regala su agua, como dándonos ánimo para llegar a la cima que se encuentra a menos de dos kilómetros.
En la cima del puerto aprovecho para hacer varias fotos y una pregunta, ¿este puerto divide realmente tanto a los habitantes del Bierzo con los del resto de la provincia? Personalmente creo que las diferencias entre el Bierzo Alto, La Cepeda y Tierra de Maragatos son prácticamente inexistentes, pero allá cada uno.
En Manzanal del Puerto, pueblo cepedano, hubo una casa de hospitalarios de San Juan del siglo XII y una ermita en honor al Cristo de la Calzada. En Manzanal es famosa la Gruta de Santo Tirso, del que dicen natural de Toledo. Según cuentan, en Asia Menor por el año 250 le cortaron los dedos y le martillearon los huesos, razón por la cual se le achacan poderes curativos con enfermedades reumáticas y óseas. La ermita se libró de ser atropellada por la A-6 gracias a la presión de la Junta Vecinal, para que luego digan que estas no tienen valor. Algo por lo que también es conocido Manzanal es por la estela de unos 4.000 años, de la que David Gustavo López y Óscar Guerra Pintor hicieron un concienzudo trabajo. En ella aparecen dos hombres, el dios sol y una deidad femenina. Según los autores, la estela tenía carácter funerario y estaba asociada a un héroe, colocada posiblemente al borde de un camino importante como lo es el paso por el puerto de Manzanal. A día de hoy luce en la fachada de la iglesia, siendo uno más de los muchos ejemplos de cristianización de un lugar. Aquí también los vecinos recuerdan como le daban albergue a los peregrinos en sus propias casas, siguiendo el turno de velía y si en sus casas no tenían sitio, les facilitaban una mañiza de paja. Recuerdan también como el alcalde les sellaba la credencial con el logo de la Junta Vecinal.

En la cima del puerto aprovecho para hacer varias fotos y una pregunta, ¿este puerto divide realmente tanto a los habitantes del Bierzo con los del resto de la provincia? Personalmente creo que las diferencias entre el Bierzo Alto, La Cepeda y Tierra de Maragatos son prácticamente inexistentes, pero allá cada uno.
En Manzanal del Puerto, pueblo cepedano, hubo una casa de hospitalarios de San Juan del siglo XII y una ermita en honor al Cristo de la Calzada. En Manzanal es famosa la Gruta de Santo Tirso, del que dicen natural de Toledo. Según cuentan, en Asia Menor por el año 250 le cortaron los dedos y le martillearon los huesos, razón por la cual se le achacan poderes curativos con enfermedades reumáticas y óseas. La ermita se libró de ser atropellada por la A-6 gracias a la presión de la Junta Vecinal, para que luego digan que estas no tienen valor. Algo por lo que también es conocido Manzanal es por la estela de unos 4.000 años, de la que David Gustavo López y Óscar Guerra Pintor hicieron un concienzudo trabajo. En ella aparecen dos hombres, el dios sol y una deidad femenina. Según los autores, la estela tenía carácter funerario y estaba asociada a un héroe, colocada posiblemente al borde de un camino importante como lo es el paso por el puerto de Manzanal. A día de hoy luce en la fachada de la iglesia, siendo uno más de los muchos ejemplos de cristianización de un lugar. Aquí también los vecinos recuerdan como le daban albergue a los peregrinos en sus propias casas, siguiendo el turno de velía y si en sus casas no tenían sitio, les facilitaban una mañiza de paja. Recuerdan también como el alcalde les sellaba la credencial con el logo de la Junta Vecinal.
Por caminos y carreteras llegamos a Montealegre, donde encontramos dos miliarios, uno de ellos en forma de fuente, de lo que fue la vía romana que comunicaba Astorga con Braga conocida como la Vía Nova o vía XVIII en el itinerario de Antonino. De Montealegre y por una bajada que merece mucho la pena recorrer, llegamos al Monasterio de San Juan de Montealegre, que lo fue de San Martín de Montes hasta el año 1203. Fundado sobre el siglo X, se tiene la primera referencia escrita en el Concilio de Irago en el año 946. Este edificio que fue declarado en 1993 como Bien de Interés Cultural (BIC) hoy no son más que una pocas de ruinas que luchan por mantener la dignidad de lo que en su día llego a ser. La competencia de patrimonio entiendo que pertenece de forma directa a la Junta de Castilla y León, dejando una vez más a esta tierra marginada. Luego se quejan del desapego a esta comunidad autónoma por parte de los leoneses, harían bien en preguntarse por qué.
Desde el monasterio y paralelos al arroyo de La Silva, cuyo pueblo del mismo nombre dejamos atrás, nos encontramos con dos minas hoy paralizadas. En este punto nos despedimos de la comarca de La Cepeda y entramos en El Bierzo. El arroyo de la Silva desemboca en el río Tremor en Torre del Bierzo, donde hay un paraje conocido como La Huerta del Hospital.
De nuevo en marcha y por carretera escoltada por el Tremor, llegamos a Las Ventas de Albares, donde dicen que se encontraban tres rutas, la que seguimos, la que venía de Rabanal del Camino y el que se conoce como Camino Olvidado.
Desde el monasterio y paralelos al arroyo de La Silva, cuyo pueblo del mismo nombre dejamos atrás, nos encontramos con dos minas hoy paralizadas. En este punto nos despedimos de la comarca de La Cepeda y entramos en El Bierzo. El arroyo de la Silva desemboca en el río Tremor en Torre del Bierzo, donde hay un paraje conocido como La Huerta del Hospital.
De nuevo en marcha y por carretera escoltada por el Tremor, llegamos a Las Ventas de Albares, donde dicen que se encontraban tres rutas, la que seguimos, la que venía de Rabanal del Camino y el que se conoce como Camino Olvidado.
Muy cerca de Las Ventas de Albares está Bembibre, con el Santuario del Ecce Homo y el recuerdo de un hospital de peregrinos que los franceses destruyeron en 1809. Bembibre ya cuenta con una escultura que homenajea la obra que hizo universal a esta villa, El señor de Bembibre, en la carretera que va a San Román. Será en San Román donde se conoció un hospital de peregrinos con el nombre de Santa Catalina.
Desde San Román salían dos variantes, una por Congosto hasta Cacabelos, cuyo recorrido hoy se hace imposible por el pantano de Bárcena y la otra por Almázcara y San Miguel de las Dueñas. Por este tramo de la N-VI se va paralelo a la A-6 y a la vía de tren, hasta llegar a San Miguel, donde nos dirigiremos al Monasterio Cisterciense, fundado a finales del siglo X. En el interior se encuentra un relieve labrado en piedra con una imagen de Santiago Apóstol. Antes de volver a la N-VI que nos lleva por Montearenas a Ponferrada, tenemos que compartir un pequeño tramo con la Ruta de los Canteros.

Desde San Román salían dos variantes, una por Congosto hasta Cacabelos, cuyo recorrido hoy se hace imposible por el pantano de Bárcena y la otra por Almázcara y San Miguel de las Dueñas. Por este tramo de la N-VI se va paralelo a la A-6 y a la vía de tren, hasta llegar a San Miguel, donde nos dirigiremos al Monasterio Cisterciense, fundado a finales del siglo X. En el interior se encuentra un relieve labrado en piedra con una imagen de Santiago Apóstol. Antes de volver a la N-VI que nos lleva por Montearenas a Ponferrada, tenemos que compartir un pequeño tramo con la Ruta de los Canteros.
Ya en Ponferrada, ciudad que debe su nombre al puente de hierro (Pons Ferrata) que cruza el rio Sil mandado construir en el año 1082 por Osmundo, Obispo de Astorga y por Alfonso VI, monarca del Reino de León para facilitar el tránsito de peregrinos, llegamos a la Plaza del Ayuntamiento y de aquí por la calle del Reloj a la Plaza Virgen de la Encina, donde di por finalizada la ruta
Espero que los organismos públicos que tienen competencia en este asunto así como los vecinos de los pueblos por los que transcurre la ruta se pongan manos a la obra y pongan en marcha este proyecto que beneficiará, entiendo que notablemente, a la vida de pueblos y ciudades que atraviesa. Quizás haya personas que quieran alejarse de la muchedumbre y hacer el camino de una forma más tranquila, sin seguir esa autopista de flechas amarillas que un buen día de los años setenta Elías Valiña –párroco de O Cebreiro- decidió pintar sin tener en cuenta el ramal de Manzanal. Espero que el apoyo que merecidamente se le está dando al Camino de Invierno (Ponferrada – Santiago por Valdeorras) también se le dé a esta variante y se noten sus beneficios, tanto para los peregrinos como para los lugareños. Depende del impulso que le demos, hagámoslo por nosotros, por la historia y por la naturaleza. ¡Alantre!
Espero que los organismos públicos que tienen competencia en este asunto así como los vecinos de los pueblos por los que transcurre la ruta se pongan manos a la obra y pongan en marcha este proyecto que beneficiará, entiendo que notablemente, a la vida de pueblos y ciudades que atraviesa. Quizás haya personas que quieran alejarse de la muchedumbre y hacer el camino de una forma más tranquila, sin seguir esa autopista de flechas amarillas que un buen día de los años setenta Elías Valiña –párroco de O Cebreiro- decidió pintar sin tener en cuenta el ramal de Manzanal. Espero que el apoyo que merecidamente se le está dando al Camino de Invierno (Ponferrada – Santiago por Valdeorras) también se le dé a esta variante y se noten sus beneficios, tanto para los peregrinos como para los lugareños. Depende del impulso que le demos, hagámoslo por nosotros, por la historia y por la naturaleza. ¡Alantre!
viernes, 7 de agosto de 2015
jueves, 23 de julio de 2015
domingo, 29 de septiembre de 2013
La trashumancia cepedana (León / Llión)
GENTE DE AQUÍ | PASTORES EN LA ERA DIGITAL
Trashumantes cepedanos
Luis Cordero, ‘El Ruso’, sigue atravesando con sus 800 ovejas el corazón de la provincia uniendo Los Barrios de Nistoso con San Román de la Vega.
Emilio Gancedo
La trashumancia y su hermana menor, la trasterminancia, parecen ir asociadas siempre a la alta montaña y a Extremadura, en el primer caso, y a las riberas centrales de León, en el segundo; y por eso sorprende que a día de hoy, en la silenciosa Cepeda, alguien siga practicando como antaño el periódico y secular intercambio entre los altos pastos y las vegas. Se trata de Luis Cordero Antón, El Ruso, que acaba de cubrir con sus doce perros y sus 800 ovejas (uveyas, como aún se siente decir en la zona) los 40 kilómetros que separan Los Barrios de Nistoso de San Román de la Vega haciendo noche en Sueros. El poeta Abel Aparicio fue testigo de esta actividad, retomada por El Ruso hace once años: «A mediados del mes de mayo sube el rebaño a la Cepeda Alta y en septiembre regresa de nuevo a casa», informa el autor de Tintero de tierra. Mientras caminaban despacio para que las ovejas pudieran beber y ramonear, Luis comentaba a Abel cómo su suegra había sacado adelante a una familia de siete hijos «con cincuenta ovejas y cuatro vacas», mientras que hoy son necesarias, en su caso, 800 ovejas para sacar adelante a dos hijos.
Durante el camino, pastor y escritor filosofaron sobre todo tipo de temas, por ejemplo, el abuso de los sulfatos: «No se evalúan los riesgos que generan a medio y largo plazo, tanto para las ovejas como para el resto de animales y plantas», comentaba este pastor de 39 años. O el aumento de los incendios: «Se debería potenciar la ganadería, entre otras cosas porque, a la larga, son muchos los beneficios que se obtienen y muchos los males que se evitan. Se gasta dinero en apagar un incendio cuando sería más barato destinar parte a los rebaños para que estos no se extiendan», aconsejaba.

Una vez llegados a casa en San Román, Abel Aparicio entendió que el campo «te enseña y te educa». «Vi el amor por un trabajo, por una forma de vida y, sobre todo, vi la libertad. Porque Luis es una de las personas más libres que conozco. Recuerden, de oficio, pastor».
Fuente: http://www.diariodeleon.es
Trashumantes cepedanos
Luis Cordero, ‘El Ruso’, sigue atravesando con sus 800 ovejas el corazón de la provincia uniendo Los Barrios de Nistoso con San Román de la Vega.
Emilio Gancedo
La trashumancia y su hermana menor, la trasterminancia, parecen ir asociadas siempre a la alta montaña y a Extremadura, en el primer caso, y a las riberas centrales de León, en el segundo; y por eso sorprende que a día de hoy, en la silenciosa Cepeda, alguien siga practicando como antaño el periódico y secular intercambio entre los altos pastos y las vegas. Se trata de Luis Cordero Antón, El Ruso, que acaba de cubrir con sus doce perros y sus 800 ovejas (uveyas, como aún se siente decir en la zona) los 40 kilómetros que separan Los Barrios de Nistoso de San Román de la Vega haciendo noche en Sueros. El poeta Abel Aparicio fue testigo de esta actividad, retomada por El Ruso hace once años: «A mediados del mes de mayo sube el rebaño a la Cepeda Alta y en septiembre regresa de nuevo a casa», informa el autor de Tintero de tierra. Mientras caminaban despacio para que las ovejas pudieran beber y ramonear, Luis comentaba a Abel cómo su suegra había sacado adelante a una familia de siete hijos «con cincuenta ovejas y cuatro vacas», mientras que hoy son necesarias, en su caso, 800 ovejas para sacar adelante a dos hijos.
Durante el camino, pastor y escritor filosofaron sobre todo tipo de temas, por ejemplo, el abuso de los sulfatos: «No se evalúan los riesgos que generan a medio y largo plazo, tanto para las ovejas como para el resto de animales y plantas», comentaba este pastor de 39 años. O el aumento de los incendios: «Se debería potenciar la ganadería, entre otras cosas porque, a la larga, son muchos los beneficios que se obtienen y muchos los males que se evitan. Se gasta dinero en apagar un incendio cuando sería más barato destinar parte a los rebaños para que estos no se extiendan», aconsejaba.
Una vez llegados a casa en San Román, Abel Aparicio entendió que el campo «te enseña y te educa». «Vi el amor por un trabajo, por una forma de vida y, sobre todo, vi la libertad. Porque Luis es una de las personas más libres que conozco. Recuerden, de oficio, pastor».
Fuente: http://www.diariodeleon.es
jueves, 1 de agosto de 2013
Estí sábadu llectura en llionés n´Igüeña (Bierciu) ya Ferreras (La Cepeda)
miércoles, 16 de enero de 2013
Cerca de La Cepeda (León / Llión)
Este año tuve la suerte de poder participar en la revista La Cepeda, que todos los años publica la Asociación Cultural Rey Ordoño I de Villamejil (La Cepeda - León). Aquí tenéis mi colaboración y abajo, unas fotos de la ruta que hice en bici este fin de semana por La Cepeda con mi amigo Basilio, una circular de 40 kilómetros por el monte entre Riofrio, Ferreras, Morriondo, San Felíz de las Lavanderas y de nuevo a Riofrio. La cota máxima fueron 1.375 metros, en el límite entre las comarcas de La Cepeda y Omaña. Adelante:
En lo más profundo de mi libertad, reposa un sentimiento que de vez en cuando despliega sus alas en las que se puede leer “si algún día me pierdo, buscadme, si queréis, en La Cepeda”. Di mis primeros pasos muy cerca de ella y pasé tardes mirando rio arriba, preguntándome de dónde venía esa agua. Quizás sea por eso - por la deuda que tenía con mis ansias de volar ya desde muy niño - que una parte de mí siempre estará en La Cepeda.
Me fui haciendo mayor y esa libertad me llevó a lo más alto, al Pozo Fierro, al Cueto San Bartolo, al mirador de San Feliz y hoy mismo al Cerro de Manzarnoso. Desde estos lugares, se puede ver a muchas de las mujeres que sacaron esta tierra adelante, con sus pañuelos negros y con las manos tan duras y a la vez tan suaves, que muchos hombres deberíamos leer las biografías que dejaron escritas en una llingua hoy demasiado maltratada; el sacrificio de los hombres bajando en bicicleta con kilómetros bajo cero hasta Astorga cada martes; a esos rapaces y rapazas que en las escuelas sembraban de vida cada pueblo; los rebaños que cruzaban La Cepeda por la cañada de la Vizana o de la Plata camino de Babia buscando las brañas donde pastar el verano; O ese camino que lleva Finisterre custodiado por la Orden de San Juan desde el cueto San Bartolo para bajar a Montealegre y de allí, a la vecina comarca del Bierzo.
Se ve todo eso, pero también me gustaría ver cuál es el camino para reinventarnos, que para mí, es lo que debemos hacer entre todos. Es difícil, pero en estos tiempos en los que cada día encontramos un argumento para abandonar, es cuando más erguidos debemos permanecer. Uno de esos caminos puede ser la cultura, ya que cuanto más avanzado sea un pueblo, más posibilidades tiene de resurgir. Creo que hay que ponerse manos a la obra para dignificar el legado de los que ya no están.
Este verano me acerqué al cueto San Bartolo para ver la lluvia de estrellas y pensé que en La Cepeda las estrellas no están en el cielo, están abajo, pisando la tierra que les da vida. Es por eso, que siempre que tengo ganas de volar, aunque esté a miles de kilómetros, siempre estaré cerca de La Cepeda, ya que esta tierra me dio el impulso necesario para sentir, por primera vez, la libertad.
.jpg)
.jpg)
viernes, 22 de julio de 2011
Versos a Oliegos 2011
Un año más, participo en el poemario Versos a Oliegos.
Quiero destacar, que este pueblo fue cubieto por las aguas del pantano de Villameca y sus vecinos fueron llevados a una localidad vallisoletana. Si alguien lo entiende, que me lo explique.
VERSOS A OLIEGOS
(Fontoria, dia 24 de julio(domingo) a las 18 horas)
Los pendones del río Tuerto y los poetas recuerdan a Oliegos.
Los pendones de los pueblos de la ribera del Tuerto, y poetas de diversas nacionalidades, se unen este domingo día 24, a las seis de la tarde en Fontoria, para recordar a Oliegos, un lugar hundido hace más medio siglo bajo las aguas de uno de los embalses leoneses.
Este año se cumple el décimo aniversario del encuentro VERSOS A OLIEGOS, certamen itinerante en el que se recuerda a este lugar amado por los cepedanos.
En el amanecer del 28 de noviembre de 1945 los vecinos de Oliegos dejaron su pueblo, apostado en la solana de las montañas de La Cepeda, para marchar a otro punto de la provincia de Valladolid, Foncastín, donde fueron reubicados tras la construcción del embalse de Villameca.
Ahora, cada año, el desembalse del pantano permite aflorar las viejas piedras pizarrosas, esqueleto de un pueblo que pervive en la memoria de las gentes de La Cepeda, y al que cada año se le dedican versos, en un homenaje emotivo que concita a todo tipo de habitantes de la comarca.
Fontoria acoge este año el encuentro de Versos a Oliegos, el domingo, una cita a la que concurren los pendones de esta parte de la provincia de León, y en la que no faltarán los poemas en los que se canta a la tierra, al amor o se rememora a Oliegos.
El certamen poético nació en agosto de 2001 a la vera del pantano de Villameca, no lejos de las ruinas del viejo Oliegos; en el 2002 tuvo lugar en una pinada de Morriondo; en el 2003 en Quintanilla del Monte; en el 2004 se celebró en las antiguas escuelas de Magaz; en el 2005 se trasladó a Foncastín (Valladolid), el lugar donde fueron ubicados en 1945 los vecinos de Oliegos cuando desapareció el pueblo.
Desde entonces el encuentro ha pasado también por Villamejil, Quintana del Castillo, Abano, León y Astorga, siempre con el apoyo de gentes de toda la comarca de La Cepeda y aún de Foncastín, Valladolid, cuyos vecinos se acercan habitualmente al certamen anual.
Cada año se edita un libro con poemas enviados a esta cita, muchos de los cuales se leen por su propios autores. En 2011, entre los autores que han cedido sus poemas figuran varios de la India, para recordar que el mundo de la literatura celebra el Año Tagore, en el 150 aniversario del nacimiento del poeta Rabindranath Tagore, una de las cimas de la poesía mundial.
Junto a la obra de los poetas indios, la de la chilena Violeta Medina, o la de otros notables como Eugenio de Nora o Julio Llamazares, que encabezan una nutrida representación leonesa.
El listado completo de autores que han participado con sus escritos o poemas en el homenaje a Oliegos es el siguiente:
Pedro Abajo
Jorge Aller
Turi Aller
Manuel Alonso Blanco
Luis Miguel Alonso Guadalupe
Tomás Álvarez
Olga Angélica
Shamser Anwar
Abel Aparicio
Pedro Barros
Hindol Bhattacharya
Rogelio Blanco Martínez
Astor Brime
Mónica Calvo Redondo
Manuel A. Campo
Isabel Cantón Mayo
Ángel Francisco Casado
Mª Ángeles Cordero
Rajlakshmi Devi
Bernardina Fernández Macías
José María García Álvarez
Gumersindo García
Shankha Ghosh
Xuasús González
José Mª González Cabezas
Mª Camino González Redondo
Ylenia Gutiérrez
Genaro Llamas Cuervo
Julio Llamazares
Xana Llión
Ricardo Magaz
Charo Martínez Domínguez
Violeta Medina
Lourdes Natal
Eugenio de Nora
José Carlos Parra Cabo
José Pedro Pedreira
Maria Ángeles Pérez López
Adolfo Pérez Rebollo
Luis Miguel Ramos Blanco
Armando Ramos García
Ignacio Redondo
Revilla (Benito Magaz)
Santi Somoza
Germán Suárez
Nicolás Valdueza
Mª del Carmen Viloria Glez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















_web.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
