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miércoles, 2 de mayo de 2018

Eugenio de Nora, D.E.P.

Los niños, muchos niños, piden techo,
lloran alma, tiritan sin rencor.
Acaso está lloviendo, acaso hubo
la naranja que no alcanzó su mano,
o el frío, o las muchísimas estampas
que no vieron jamás. O los zapatos
que están rotos...
              
La letra jota de jugar, jardín,
las letras de alegría que arden solas,
¿dónde yacen? Quisiéramos saber...
              
Los niños quieren recobrar su edad.

Una concha y un pan, un monigote,
bastan, mas ¿dónde están? No veo el rostro
de esos niños debajo de su cara:
veo un disfraz registrador que suma
tiempo, y tiempo de adultos, tiempo y duelo,
dolor y hasta un final. ..que escaparíamos, oh Dios,
qué hacer, qué haríamos, esto
es demasiado, esto no puede ser!
Nosotros, antes, indudable, muchos
ya no tuvimos casi juventud; había
sin Instituto tanto que aprender,
tanto que ver en serio, ojos redondos;
y además qué más da, si era estupendo
vivir ya de verdad... Cumplidos hombres
de doce años               entonces... Nos mataron
al muchacho. Fue triste, pero un niño
está siempre en nosotros.
      Esto ahora...
Qué extraña la vejez si no hubo vida.
Qué edad terrible, adulta sin edad.
¡Qué hacer, digo; qué hacer! Rebotan, vuelven,
aun con rumor de guerra, tierno César
Vallejo, las palabras de aquel llanto:
¡Ah! iDesgraciadamente, hombres humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer!
Mucho, mucho, ¡así es!
              
"España, pasión de vida" 1945-1950

lunes, 11 de septiembre de 2017

Eugenio de Nora: No he de callar... Cantos Civiles, 1944-1951

BARCELONA

El aire estaba lleno de silencio.
La luz sobre las tejas: la sombra entre los árboles de la plaza.
Cada noche, un día más, una cucharada menos.
Cada día, otro; el mismo en pesadilla: eso pareció España.

Silencio en los caminos, silencio en los tapiados cementerios;
silencio ante la mesa vacía. Todo calla.
El tirano de piernas cortas, en silencio,
piensa: el silencio es sepulcral: ¡mando en España!

Y silencioso en el terror, pareció muerto
en vida el hombre. Millones de fantasmas
cada día se erguían, iban, regresaban al sueño,
en la noche con cruces de una terrible y fantasmal España.

Pero ha llegado el tiempo, la hora, el instante mismo,
cuando la muerte pareció más cierta y la intemperie fue más dura,
de decir: NO Y un pueblo unido,
ha dicho: NO ¡Desperta, ferro! ¡Cataluña!

Decimos NO contra la muerte porque queremos vivir
y aún vivimos.
Decimos NO contra el tirano, porque necesitamos que se hunda.
Decimos NO con ira. Y con sed de justicia lo decimos.

Y de eco en eco hasta otros mares y países, de camino, en camino.
pueblo adelante, un NO de hierro, un todos a una
ha resonado.
Lo hemos visto crecer: hemos visto
cómo la indignación de España toda
vibraba con la voz de Cataluña.

Y hemos sentido sobre todo, en el clamor de la protesta,
tu voz, clase ascendente, proletario que llegas, puro y duro.
Todos han reclamado, pero tú eres
quién, donde “Cataluña”, o “España” pone: el Mundo.

Todos han dicho NO a la muerte, pero tú dices SÍ a la vida.
Todos huyen del hambre, de la ruina, del terror más oscuro.
Pero tú proletario, no huyes: edificas,
y alzas con mano firme la esperanza del Mundo.

Trabajador, obrero, camarada: oye
esta voz, que es la tuya, llamándote al combate y al triunfo.
Una clase que se alza. ¡Salud! ¡Todos a una!
Tu libertad es la del hombre. Tu futuro es el Mundo.





Marzo de 1951 (protesta y huelga general en Barcelona)]