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viernes, 17 de noviembre de 2017

Siempre la misma historia

Siempre es el mismo pueblo
condenado a la misma cuneta
y sus ofertas turísticas
con visitas guiadas al olvido
y letreros enormes que indican:
¡aquí no pasó nada!

Mientras, esa anciana
que todos ignoran
bajo su pañuelo negro
y su vestido negro
y unos ojos hartos
de regar siempre
la misma pena
-con la mirada en el infinito
porque se prometió
no agachar más la cabeza-
guarda la esperanza 
de que alguien
le pregunte
por qué nunca pan,
nunca escuela,
nunca un abrazo,
nunca cerca.

Siempre es el mismo pueblo
y la misma cuneta,
siempre los mismos
cansados de pasar páginas
y heridas que no cicatrizan
y la amnesia que duele
y aún así dignidades
que jamás se perdieron.

Siempre la misma foto
que renace de madrugada
y el mismo espacio
que se interpuso
en la despedida
y la maldita indiferencia
que llevan cargando
demasiados años.

Y es ahí,
en esas cunetas
y en esas batallas
no escuchadas
donde reposa
lo más valeroso
de cada pueblo.
No hagamos
el viaje en balde.


sábado, 17 de diciembre de 2016

A Sergio del Molino


Cruce de caminos

Observar al otro lado
el ruido incesante
de maletas sin rumbo.

La torpeza ingrata
de los peldaños
que aún conscientes,
marchitan altivos
la rosa de los vientos,
la flor de lis que nos acunó.

El incesante vaivén 
que refugia al errante.

Las raíces guillotinadas
en el acta de la negación.

Regatos que solo se detienen
en la estación de lo bucólico,
cuando muestran su obra
en exposiciones de folclore.

Sentimientos desafinados
bajo la batuta de la distancia.

Un letrero abatido,
sumiso al abandono,
que resiste para decir:
 “no busque culpables
más allá del olvido”.



Pueblos


A Dionisio, afable anfitrión

Niebla densa manando
de unas fuentes ya secas.

Océanos rociados de verde
con el sigilo del eremita.

Campanas tañidas por ladridos
que escoltan al silencio.

Una claraboya desempolvando
ese pasado ya adormecido.

Puertas lastimadas de girar,
indolentes, a su otro lado.

Pueblos que son, quizás,
en el recuerdo narrado.