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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Seguiremos siendo canción


A Carlos Huerta y Javier Morán

Bajo la mirada de una puesta de sol
y siguiendo el rumbo inexplorado
de la calada del último cigarro.
Con la resaca de la lluvia y su silencio
mientras descifro el amargor de un “lo siento”.
Observando el escaso resplandor
que una jarra de cerveza le brinda
a mi abundante depósito de recuerdos.
Bajo el susurro incesante de todos los destrozos
que un mal día permitieron mis errores.
En la ventana que muestra lo que no fue
aunque estuviese a un simple golpe de palabra.

Todos esos momentos más aquellos
que no nacieron para la literatura
son dignos para acompasarlos
con un mantra que lucha
para abolir la desidia:
¡Hay que seguir cantando!
 
Nunca fui un hijo de la derrota
y mucho menos heredero de la afonía.
No amenacéis mis alboradas,
ya que los gallos rojos 
nacimos para borrar del viento
las listas negras y su atroz sonido.

Al final este transcurso de años
solo sirve para mostrarme en el espejo
y analizar lo básico: ser o no ser.
Para desgracia de la derrota
mi respuesta, ahora,
no fue concebida para la negación.

Sea ayudado por cuerdas de una guitarra
o teclas de un acordeón,
mi temblor de piernas
y las dosis de miedo al fracaso
naufragan con destino al olvido.

Ya nadie escribe en un encerado
las palabras ayer o frustración.
Me considero alumno de lo inalcanzable
y algunas de vuestras leyes me impulsan a ello.

Y si aun así surgen dudas,
insisto, ¡Hay que seguir cantando!
Que la poesía, y la música,
al final de la noche, paguen la cuenta.






lunes, 28 de marzo de 2016

Las horas vivas, de Kuki

En la lista de las personas más generosas que conozco, se encuentran sin duda, Cristina Pimentel y Jesús Palmero, ya que siempre que voy a su casa me obsequian con algo, ya sea material o en forma de recomendación cultural. Quizás el primer regalo que me hicieron cuando los conocí, allá por el año 2009, fue un libro que lleva por título "Tiemblos" (ArsLibri, 2007), escrito por el que era un desconocido para mi, Ángel García Alonso, Kuki.

Este sábado asistí en la casa de los Panero a la presentación de "Las horas vivas" (Marciano Sonoro Ediciones, 2016), el nuevo poemario de Kuki, editado, como aquel "Tiemblos", por Cris y Palme. Como es lógico, adquirí un ejemplar de esa pequeña joya.



El círculo se cerró esta mañana de lunes, cuando de una forma muy pausada, que es como se debe leer la poesía, saboreé cada uno de los versos de este pomario. Aquí dejo un par ejemplos, quizás los que más me impactaron. Robándole unos versos a Benedetti, defino a Kuki -conociendololo solo por su poesía- como un militante de la vida. ¡Que no cese el empeño, compañero!

VIII

Esta noche no regresas
porque nunca te has ido

mi querido habitante

Surges de cada puerta
disfrazada
de todo lo que importa



XXII

Aquí estamos
atravesando los siglos
justificando las vidas de aquellos
que nos precedieron

Tejemos juntos la urdimbre
los huesos de luz de nuestro tiempo

Nos convertimos
al nacer cada día
en el ahora que habita los poemas

Somos la Resistencia

Somos los herederos de la lucha eterna
la que otorga
a fuerza de armonía
su razón de ser a las palabras
se las arrebata a quien comercia con espejos
que solo reflejan sombras
de su propia muerte

Seguiremos
más allá del horizonte que va más allá
del horizonte
Llevaremos
si tu quieres
nuestro sereno valor donde nos plazca

Dejaremos valles
conquistados para siempre
de silencio

Sonreiremos
vencedores
ante un paisaje de amor inabarcable