20,10 REFUGIO EN EL DESIERTO ASOCIACIÓN POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO SAHARAIU 20,30 DANIEL ORVIZ 20,50 ANTONIO RÓMAR 21,10 MARÍA ELOY-GARCÍA 21,30 CARLOS SALEM + SARA MARTÍNEZ 21,50 MEDELIA 22,10 MAITE DONO + JAVIER MONTERO 22,30 IRENE LA SEN + XARRO DE LAS CALAVERAS 22,50 JUAN CARLOS MESTRE + VANESA PÉREZ-SAUQUILLO 23,10 CAPMAN
PERFORMANCE EL ELEFANTE ROSA
RINCÓN SAVE POETRY CON LIBROS DE EDITORIALES INDEPENDIENTES O MUY INDEPENDIENTES
El pasado mes estuve cenando en Ponferrada con mi novia, con Santiago Macías, con su mujer y con varios amigos suyos. Entre ellos estaba Fermín López Costero, el cual me regaló un libro suyo de microrrelatos, “La soledad del farero y otras historias fulgurantes”. Desde aquí quiero darle las gracias a Fermín por este libro. Os dejo un par de microrrelatos. Espero que os gusten tanto como a mí.
Cita a ciegas La insidiosa de mi mujer no sospecha que ese tal Rocky al que conoció a través de una red social, y con el que mantiene desde hace tiempo una relacción adúltera de manera virtual, soy yo. Esta tarde, por fin, nos hemos citado en una cafetería de las afueras, para conocernos personalmente y, si todo resulta bien, pasar la noche en un hotelito discreto. Yo pensaba que esto significaría el fin de nuestro conflictivo matrimonio, y con esa intención urdí el encuentro; pero, desde el principio, ella se ha mostrado entusiasmada. Incluso ha manifestado que soy más atractivo de lo que en principio había supuesto. La verdad es que se la ve tan enamorada que ahora no sé qué hacer. Si al menos dejase de llamarme Rocky…
Besugo al horno
Mi compañera y yo estábamos a punto de zamparnos un suculento besugo recién sacado del horno cuando esa mujer tan horrible e histérica irrumpió en la cocina hecha un basilisco, profiriendo unos gritos aterradores y emprendiéndola a escobazos con nosotros. Menos mal que estuvimos ágiles y logramos escabullirnos, sanos y salvos, por la ventana que da al jardín, que estaba medio abierta. Así y todo, el susto ha sido morrocotudo: ha pasado más de una hora y seguimos con los pelos de punta, y las patas aún no nos han dejado de temblar.
Pues sí, yo soy uno de esos afectados por la HUELGA de controladores (Tenía vuelo a Rumanía), de esos que, el que menos gana, recibe un salario de 300.000 € anuales. Que si, que es mucha responsabilidad, que no vale cualquiera, pero, señores controladores, ¡A MI NO ME JODAN ME CAGOENSUPUTAMADRE!
Esto lo escribí ayer, debido a mi enfado, pero hoy, cuando uno está más calmado y decide leer las dos partes del conflicto, se encuentra con joyas como estas:
Este verano estuve con mi novia en Soria y, ya de estar allí, entré en una librería y me compre el libro de Antonio Machado Campos de Castilla. Aquí dejo una estrofa del poema A orillas del Duero y el poema Por tierras de España, cuya estrofa final bien conocerán los que escuchan a Extremoduro.
A ORILLAS DEL DUERO
Castilla miserable, ayer dominadora, Envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora.
POR TIERRAS DE ESPAÑA
El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; la tempestad llevarse los limos de la tierra por los sagrados ríos hacia los anchos mares; y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, pastores que conducen sus hordas de merinos a Extremadura fértil, rebaños trashumantes que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, hundidos, recelosos, movibles; y trazadas cual arco de ballesta, en el semblante enjuto de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; ni para su infortunio ni goza su riqueza; le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero: al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, veréis agigantarse la forma de un arquero, la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta - no fue por estos campos el bíblico jardín-; son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín.