Las cosas hay que contarlas desde el principio. Jesús Palmero me presentó a José Luis Puerto y este a su vez, me presentó la tierra donde nació. La Alberca y toda la sierra de Francia, un lugar desconocido por mí hasta el pasado mes de Septiembre y uno de los grandes tesoros de la Región leonesa (Hasta que no se demuestre lo contrario, sigue vigente la división territorial de Javier de Burgos - 1833).
En esta ocasión, como en tantas otras, me acompaño Silvia, mi hermana y la mejor senderista que conozco. Estuvimos cuatro días. El primero llegamos a La Alberca a la hora de comer, bocadillo en la plaza Mayor y a recorrer el Camino de las raíces. Una ruta que nace y muere en la Alberca recorriendo alguno de los lugares más emblemáticos de sus alrededores, como la ermita de Las majadas, La laguna y la ermita de San Marcos. Por la noche fuimos al bar El candil, donde nos encontramos con el hermano de José Luis Puerto y con su madre, una enciclopedia, que maravilla. Nos dio miles de datos y nos contó el modo de vida de los albercanos, ahora y antes. Me gustó escucharle palabras como pechar, la puente, la nogal, probe o asín, restos que sin duda, confirman la existencia de la lengua leonesa en estos lares.
Al día siguiente fuimos a la Peña de Francia, posiblemente el lugar más emblemático de la comarca. En lo alto de la peña, apareció una virgen, supongo que al estilo de todas las vírgenes que aparecieron en diferentes lugares, dentro de un árbol como La Encina en Ponferrada y El Rocio en Huelva (recomiendo el documental Rocio, de Fernando Ruiz Vergara), a pastores como en Fátima o en una gruta como la de Lourdes y Covadonga. Lástima que esas vírgenes ya no se aparezcan, me gustaría conocerlas. Esta peña cuenta con 1.724 metros de altitud y desde ella se divisan pueblos y ciudades como Bejar y Salamanca, aparte de unas vistas impagables sobre Extremadura y las montañas cercanas.
Esa tarde fuimos a pasarla a Ciudad Rodrigo, ciudad muy cercana a Portugal y cuyos edificios y calles guardan un gran parecido con la capital charra. Merece la pena darse un paseo al atardecer por su muralla. En todas las televisiones de los bares había corridas de toros, la gente hablaba de corridas de toros. Ni entiendo ni comparto esto, no sé cómo alguien puede disfrutar viendo como matan a un animal, que lamentable.
El martes hicimos sin duda la ruta más complicada y con mejores paisajes. Unos 8 kilómetros separan La Alberca del monasterio de Las Batuecas, una bajada muy seria que luego hay que subir, pero como dije, es lo que nos gusta a mi hermana y a mí, superar esos retos. El monasterio se encuentra en un marco incomparable, junto al rio Batuecas y a unas pinturas rupestres, como por ejemplo, en el canchal de las Cabras Pintás. Una vez visto esto, subida hasta La Alberca y a descansar. Por la tarde fuimos de nuevo al Candil y la madre de José Luis nos regaló unas ricas manzanas. Cena y a tomar una infusión en la tetería Singular, donde fuimos muy bien atendidos.
El último día de nuestra estancia por aquellos lares, Camino del agua, ruta de senderismo que discurre entre las localidades de Mogarraz y Monforte de la Sierra. Una ruta muy fácil y muy digna de ver. En esta ruta, al igual que en la de Las raíces, nos encontramos con diferentes obras de arte contemporáneo. Yo no sé si es por falta de inteligencia o por falta de imaginación, pero no entiendo esta forma de arte.
A la vuelta, una vez finalizada la ruta compramos jamón y lomo, que buena compra hice. Ya en La Alberca, un plato típico, patatas meneas y una rica chuleta. Descanso en la plaza del pueblo y despedida
Buena ruta, buena compañía. ¡Nos vemos en la siguiente!
Nueva entrada en el fanzine Creatura de Illescas, esa "segunda patria" toledana:
Ahí es donde estoy yo la mitad del tiempo, o eso siempre decían mis profesores y mis padres. Como allí estaba tan agusto, pues dije, vamos allá y, me plante en Babia, una preciosa comarca leonesa junto a 9 amigos y amigas.
Lo de estar en Babia tiene su origen en el Reino de León, ya que es el lugar donde pasaban las vacaciones los reyes y, cuando estaban allí, no se enteraban de lo que pasaba en la corte. Babia es una comarca leonesa, con unos paisajes impresionantes, famosa por la trashumancia, ya que es donde pasaban los rebaños el verano, antes de partir a Extremadura cuando llegaba el Otoño. Estos viajes se están perdiendo, aunque esperemos que no lleguen a desaparecer. En esta ocasión escogimos el pico Montigüeiro (2.197 metros), no Montihuero como se empeñan en decir, eso me confirmo una mujer de La Riera de Babia, pueblo del que parte la ruta. Esto es un ejemplo más de la fuerte castellanización que está sufriendo la zona, alguna palabra más en leones me dijo la mujer, como fierro, furaco, ugüecha, etc. Espero que las instituciones respeten la forma tradicional en la toponimia, no creo que sea algo muy difícil.
La ruta empieza muy suave, con una aproximación hacia el pico muy digna de conocer, a través de diversas majadas para las ovejas, aunque ahora estos pastos estén ocupados por vacas y caballos. Una vez finalizada la aproximación y ya metidos en faena, nos encontramos con una fuerte subida por una ladera que nos avisó de lo que venía después. Una vez superada esa subida, ya empezamos a subir por roca, no se me asusten con esto, en ningún momento hay que escalar, como mucho agarrarse con las manos a las rocas, pero nada serio. Pasado este escollo, breve descanso para superar lo que fue lo más difícil, pasar por unas piedras algo verticales, pero como dije, nada importante. Superado esto, sólo quedaba subir y subir, hasta que por fin, se puede divisar el pico, el eje geodésico y la cruz que lo acompaña, breva bajada para subir otra vez y Voila… Montigüeiro.
Desde aquí se pueden observar unos paisajes realmente alucinantes, con la señora de las montañas, Doña Ubiña al fondo, Laciana a un lado, Omaña y Luna al otro, toda la comarca de Babia, algo espectacular. Fotos de rigor y descendimos un poco para comer un bocadillo, que con el esfuerzo que habíamos hecho y las vistas que teníamos, nos supo muy rico. El descenso lo hicimos por otro camino, ya que la ruta es circular. Pasamos al lado de vacas y caballos que estaban cerca de los arroyos, ¡No saben nada! Al llegar al pueblo, nos refrescamos en la fuente, que si no recuerdo mal se construyó en el año 1940 y directos al pueblo de Cabrillanes a tomar una rica cerveza.
Una comarca que recomiendo a todo el mundo, que aunque no se suba a ninguno de sus picos, merece y mucho la pena. Buena ruta, buena compañía. ¡Nos vemos en la siguiente!
Ni Dios nos libra ya de Castilla. Como dijo un profesor de Derecho Político de la Universidad de León:
"La formación de la Autonomía de Castilla y León es de lo mas interesante e injusto que ha pasado relativo al Derecho Constitucional en España".
Y así estamos, unidos a Castilla en esta Autonomía que no tiene pies ni cabeza, ni para los leoneses ni para los castellanos. En fin, un brindis por Nuberu
Al contrario que Belchite, en Zaragoza, que Franco dejó como quedó, arrasado después de una de las grandes batallas de la Guerra Civil, para mayor gloria de su régimen -se hizo un pueblo completamente nuevo, como Riaño-, Villamanín, en la provincia de León, fue levantado de nuevo por Regiones Devastadas, un organismo creado en enero de 1938 para la reconstrucción de pueblos e infraestructuras de la denominada zona nacional.
La Tercia había sido escenario en 1937 de una de las más cruentas luchas entre las tropas republicanas, atrincheradas en el límite entre Asturias y León, y los partidarios de la sublevación, que avanzaban desde la capital leonesa. Villamanín cumplía, por tanto, la máxima para entrar en Regiones Devastadas.
Los territorios debían tener una destrucción superior al 75% y quedarían bajo la tutela del caudillo Franco. Las localidades elegidas fueron La Foz, Oviedo, Pendones y Tarna, en Asturias; Guernica y Éibar, en el País Vasco; Las Rozas de Valdearroyo, en Cantabria; Viver, Jerica, Benafer y Xilxes, en Valencia; Villanueva del Duque, en Córdoba; Alcañiz, Banariés, Banastás, Huerrios, Igriés, Lascascas, Híjar y Belchite, en Aragón; Gajanejos, Hita, Masegoso de Tajuña, en Castilla-La Mancha, y Brunete, La Hiruela, Prádena del Rincón, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo, en Madrid.
En Villamanín se construyó el denominado Barrio Nuevo, que es todo el centro del pueblo en torno al Ayuntamiento, que también fue levantado por Regiones Devastadas, y el cuartel de la Guardia Civil, derribado hace dos años para convertir la parcela en un parque.
Sin embargo, son pocos los estudios hechos sobre Villamanín y la importancia de poner en valor su reconstrucción. Sólo a raíz del derribo de la sede de la Benemérita, el arquitecto Jesús Carlos Martínez, elaboró un informe para pedir su mantenimiento, que no fue tenido en cuenta, donde explicaba que Villamanín conforma «un proyecto unitario, con un trazado urbano y edificatorio que comprende tanto el caserío residencial (viviendas rurales entre medianeras con patio), como los edificios públicos (Ayuntamiento, albergue, escuelas, iglesia, cuartel de la Guardia Civil, casa del médico-¦) y espacios libres (plazas, parque infantil). Este conjunto es definitorio de la Arquitectura y Urbanismo Rural de la posguerra».
En su opinión, se trata «de una de las actuaciones más importantes del Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones por su gran envergadura» y por el alto nivel de destrucción del casco urbano anterior a la contienda. «El resultado es un modelo histórico homogéneo, digno de estudio, protección, conservación y promoción de su valor por parte del propio Ayuntamiento, de la Diputación de León y otras administraciones públicas», decía.
El modelo de Regiones Devastadas, aunque hay que diferenciar lo que se hizo en zonas urbanas y rurales, como Villamanín, dejó también la marca del ideario falangista de la arquitectura. En 1957, por considerar terminado su cometido, el organismo fue disuelto. Además de Villamanín, La Pola de Gordón se reconstruyó en parte.
El norte de León ofrece, además, una ruta muy particular por las principales trincheras del frente. También desaprovechada.