Una vez más, y ya van... se pretende destrozar uno de los tesoros que poseemos los leoneses, nuestra naturaleza. Ya ocurrio en tierras de Riaño, con su pantano, obra iniciada con Franco y finalizada con un presidente muy democrático y que supo escuchar la voz de todos los leoneses, de nombre Felipe González.
Esta vez, es una línea de alta tensión, la que va desde las localidades de Sama a Velilla. Para conseguir energía eléctrica, que es necesaria para el resto del estado, eso dijeron en un principio. A finales de este verano un alto cargo de la política actual dijo que en España sobraba energia, entonces... ¿Quien miente?. Lo que tengo claro, es que quien lo sufre, es la montaña leonesa, una vez más.
En la mañana de hoy se ha visto una foto que para mi es histórica. Por primera vez, todos los políticos de Léon se han unido, mirando los intereses de León y de los leonesesy no los de su partido, espero que sea la primera de muchas. Esto, unido a la unión de todas las plataformas en contra de esta autopista, llamado Movimiento cívico contra la Sama - Veilla, espero y deseo que frenen este atentado contra mi montaña, la de todos los leoneses.
Que facil lo hacía Pablo Neruda, que sencillo, como trataba a las palabras, para que ellas, llegasen a todos los oidos y todos las pudieran leer, y todos las pudieran soñar. Como sabía llegar a la gente, y eso es lo dificil, hacerlo facil... cuestión de genios.
Benjamin Prado -Poemario Marea humana - Poema El soñador
Una noche soñé que era Pablo Neruda
Estaba en la playa y oí en mi corazón segundos rojos, vi en el cuarzo una suma de erizos y tormentas, vi en la gaviota un cruce del vértigo y la nieve. Todo era tan real.
Un clavel era el ojo de quien mira un incendio. La escarcha era una lluvia de cúpulas deshechas. Los destellos de oro, avispas que volaban en torno a su panal.
Yo fui Pablo Neruda, compré diamantes en las fruterías, domaba diccionarios con un látigo verde y cavé un túnel que iba del pan a las banderas.
Tú venías a mí como septiembre acude a las manzanas.
Cuando me desperté, la sombra de los árboles le ponía a la luz negras herraduras.
Cuando me desperté no quedaban ni viento ni banderas y te había perdido.
A veces es tan triste no ser Pablo Neruda y que la noche sea nada más que noche y el día, sólo el día.
Joaquín Sabina pone voz a Oda a la crítica, de Pablo Neruda
La noche de ayer no quise pasarla en blanco, por lo tanto decidí no recorrer las calles de Madrid viendo como era engullido por una marea de gente que iba de Gran Vía a la Plaza Mayor y de esta al parque del Retiro, o viciversa, o en cualquier otra dirección. La idea me parece buena, pero demasiada gente en una noche para ver eventos que se pueden ver cualquier otro día (vease la mayoría de los museos gratuitos los Domingos, visitas guiadas, etc) con menos agobio. De lo del Atlético de Madrid prefiero no hablar, con lo que me fuí con mi novia a ver una obra de teatro, "La verdadera historia de los hermanos Marx". Que grandes eran estos tipos. Un repaso a la vida de estos hombres más la aparición de dos mujeres, las cuales acompañaron a los hermanos en sus inicios. De los cinco hermanos, en la función aparecieron tres, Groucho, Harpo y Chico. La obra estaba llena de frases irónicas y gestos esperpénticos acompañados por la actuación del público, mostrando como era el mundo a los ojos de estos hermanos, con críticas sociales y mucho reirse de si mismos, creo que todos deberiamos hacer un poco de eso. Aquí, algunas de las frases de Groucho.
Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.
¿A quien va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos?
Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.
Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.
La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
La inteligencia militar es una contradicción en los términos.
La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.
Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.
Cuéntame, dime, ¿Quién te ha colgado el mar de las pestañas? Y ahora dársena de estiércol se tornó la comisura de los besos. Sed de limón, cimbrear como las espadañas y en el hueco de mi espalda y la pared cuelga tu nido del revés. Y cada huevo parido es nada y cada beso en la boca es nada. Como si no hubiera pasado nada…
Un reguero de luna será nuestra casa, de esta luna tan puta de pechos de plata. Será el arrullar de la libertad, que tiene cogida pa ti y para mí en la goma de sus bragas.
Cuéntame del llover, de los días de mierda y cuchara, de la rara podredumbre del querer, cuando no falta de nada porque sé que el saber no sirvió para dañar tus labios, y que te sobra todo lo que va después, de yo te quiero y yo, también. Y mi costilla arrancada es nada, y cada trino quebrado es nada, que fuimos solos y seremos nada…
Aguacero de soles caerá en nuestra cama, que solo quiere amores de piernas mojadas. Y dejarnos prender, que no es menester ponernos en pie, tú como luna en celo y yo como una cabra.
Regaré, sin querer, con silencio, estrellas, tu cuarto, que no anhela más que el grito del papel en el que he escrito mi quehacer, que nunca más servirá de nada si su tronido se queda en nada cuando su savia ya no riega nada…
Un reguero de luna será nuestra casa, de esta luna tan puta de pechos de plata. Será el arrullar de la libertad, que tiene cogida pa ti y para mi en la goma de sus bragas.