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miércoles, 11 de junio de 2014

El Teixu convoca un concursu de recoyida de toponimia oral n’El Bierciu


El Teixu, Rede pal Estudiu y Defensa de la Llingua Asturllionesa, convoca, cona colaboración del Instituto de Estudios Bercianos, y l’apoyu de las asociaciones Faceira, Fala Ceibe y el Colectivo Cultural “La Iguiada”, la primera edición del Concursu de Recoyida de Toponimia Oral d’El Teixu na Comarca d’El Bierciu, col que se va premiar la investigación sobre la toponimia tradicional de la comarca berciana. Los trabayos que quieran participar no concursu tienen qu’entregase primeiro del 15 d’outubre d’aguaño.

Cada participante puede presentar unu ou dellos trabayos a concursu, circunscritos cada unu d’ellos al términu d’un llugar, no que se recoyerá’l máximu posible de topónimos: nomes de llugares y casas, ríos y llagunas, montes y accidentes orográficos, praos y caminos, fuentes y cruces… Los topónimos, en cualquier casu, tienen que tar recoyíos oralmente entre la población del términu y nun se van aceptar variantes artificiosas ou que solo sean de tipu documental ou alministrativu.

Las descripciones de topónimos y la información adicional, que pueden tar redactadas en cualquiera de las llinguas d’El Bierciu (asturllionés, gallegoportugués ou castellano), tienen qu’entregase primeiro del 15 d’outubre del 2014, indicando “Concursu de Recoyida Toponímica”, y incluyendo en páxina aparte los datos personales del autor, por corréu electrónicu a info.elteixu@gmail.com ou por corréu postal a: El Teixu, Rede pal Estudiu y Defensa de la Llingua Asturllionesa. Calle Teleno, 3 – 2º. 24350 Veguellina (Llión).

Un xuri formáu por trés personas, escoyidas entre miembros d’El Teixu, expertos en llingüística y xeografía y estudiosos d’El Bierciu, que nun conocerán l’autoría de los trabayos, va outorgar, primeiro del 31 de diciembre del 2014, un únicu premiu, consistente nun diploma y un lote de llibros de temática berciana y asturllionesa. El xuri puede establecer hasta trés accésits, que recibirán tamién llibros cumo premiu.

Va valorase positivamente la inclusión de fotografías y mapas que permitan la identificación y localización de los topónimos. Igualmente, los trabayos pueden incluír material adicional sobre historia, xeografía, etnografía y vocabulariu del términu en cuestión, así cumo grabaciones ou material audiovisual.

Con esta campaña, El Teixu quier poner en valor el padremuñu que representa la riqueza toponímica, que, esqueicida pola alministración, todavía permanez viva na comarca, como una muestra más de la cultura berciana que s’expresa n’asturllionés y en gallegoportugués. La toponimia tradicional ye un tesouru de valor incalculable, que ye necesario recoyer primeiro que desapareza.



Bases del concursu: http://elteixu.org

lunes, 3 de diciembre de 2012

Dixebra: Tolos cartelos

Esa lucha que hubo y hay en Asturias desde hace ya varios años, ahora se está llevando a cabo en León y Zamora, principalmente en la zona donde más viva se mantiene la llingua. Aquí tenéis esta canción que en los años 90 sonaba en Asturias, es decir, que llevamos un retraso respecto a ellos de 20 años. Veila eiqui:

Nun mos da más que desanicies la nuesa identidá.
Nun mos da más que tapezais la realidá.

Namái mos prui armar movida, suversión dafechu y ensin xacíu
siguir asina y encuantes a la llingua nun la oficializar… meyor prohibila.

Deprendiemos esti idioma porque nun teníemos ren que faer
comu taba muertu yá punximonos a morrer.

Mientres esperamos na cola’l paru, col sosidiu a lo menos tenemos pa esprai.

Nun vos esmolecer con argumentos, simplemente somos unos gamberros.

Tolos cartelos vamos esborrialos, tolos cartelos vamos tapecelos.
Tolos cartelos vamos esborrialos. Vamos igualos.

Dende les vuestres poltrones dicís que ye tou artificial,
hai qu’almitir un fechu; la vuesa diglosia mental.

Nós nun naguamos pola reconocencia, namái por afechar col sistema
y encuantes ablayemos d’esborronamientos pasaremos a otros términos.

Tolos cartelos vamos esborrialos, tolos cartelos vamos tapecelos.
Tolos cartelos vamos esborrialos. Vamos igualos.

Tolos cartelos vamos esborrialos, tolos cartelos vamos tapecelos.
Tolos cartelos vamos esborrialos. Vamos tresnalos.

Uviéu, Xixón, Llangréu…

¡Tolos pueblos col nome popular!
¡Tolos pueblos col nome popular!
¡Tolos pueblos col nome popular!

¡Tolos nomes na llingua nacional!


domingo, 4 de marzo de 2012

Foncebadón, una Fervencia en el Camino


ABEL APARICIO GONZÁLEZ
04/03/2012

Son muchas las veces que escucho decir «Este fin de semana estuve en la Cascada de la Fervencia», o veo escrito en carteles oficiales, periódicos o en internet «Cascada de la Fervencia». Hasta hace poco tiempo desconocía que fervencia fuese una palabra propia del leonés, cuya traducción al castellano es cascada. Por lo que, al decir «Cascada de la Fervencia», estaríamos diciendo «Cascada de la Cascada».

Esta forma de redundancia toponímica no es nueva, y ocurre de manera natural cuando los hablantes dejan de conocer el significado de una palabra. Para referirse a lo mismo, pasan a emplear otra voz con idéntico significado, que en ocasiones se añade a la anterior. Pero este no sería el caso, ya que los habitantes de Foncebadón sí conocen el significado de la palabra fervencia. Aquí el problema radica en que a causa de la desprotección y del nulo estudio por parte de los organismos oficiales de toda una lengua —en este caso la leonesa— y de la toponimia en ella fraguada, a la hora de poner carteles o imprimir mapas no se consulta a los habitantes de cada zona, que son los depositarios de un conocimiento secular del territorio.

Intrigado con el asunto de la toponimia de Foncebadón a raíz de conocer que fervencia es leonés, hace un año encuesté a los tíos de un amigo. Sus nombres son Avelino y Benita Serafín, ambos naturales de Foncebadón. Avelino estuvo viviendo en el pueblo hasta los 32 años y ella emigró más joven, a los 16. Estas Navidades decidí acabar el trabajo que había empezado y me acerqué de nuevo a su casa de Astorga para que me dijesen el nombre del resto de las zonas de Foncebadón que en la primera entrevista no anoté.

Cuando llegó el momento de referirse a la fervencia, lo que escuché en palabras de Avelino fue esto: «Aquí siempre se sintió decir El Pozo la Fervencia, no sé de dónde sacan ahora lo de llamarle «Cascada de la Fervencia», mientras su hermana asentía.

Pero no sólo eso: Avelino y Benita me dijeron el nombre de más de cien zonas en las que se divide su pueblo, la inmensa mayoría de las cuales sigue manteniendo su topónimo en leonés. Claros ejemplos de ello son El Prao de la Lloba (de la loba), El Prao del Vieyo (del viejo), Las Llameras de la Fuente (llama o llamera en leonés es una zona húmeda, generalmente de prados), Las Tierras del Espantayu (espantajo, espantapájaros), L’Acebal (lugar donde hay acebos), La Mata las Artigas (artiga, terreno que se gana al monte quemándolo y rompiéndolo), El Reguero las Muévedas (muéveda, desprendimiento o avalancha de nieve), La Degullada (collada o paso entre dos alturas), Las Tierras de la Chanada (una chana o chanada es una zona llana), más un largo etcétera.

Seguí hablando con ellos sobre los pueblos de alrededor y los largos paseos que daban cuando vivían por allí, como por ejemplo Mataveneiro (Matavenero), Villaciervos (Villar de Ciervos) o Funfría (Fonfría).

Como pueden ver, preguntando por estos nombres, podemos conocer por qué a una zona se le llama de una forma determinada. Ahí, entre otras muchas, radica la importancia de conocer una lengua, con sus características y rasgos, alejados de intereses políticos que no dejan de ser efímeros. Conociendo un poco la lengua leonesa, conoceremos un poco más la tierra que pisamos y lo que de ella se escribe, así como muchas de las palabras que usan nuestros abuelos, tíos, padres y, aunque no nos demos cuenta, nosotros mismos, al utilizar términos como falispas de nieve, arramar, manzana roya, filandón, o nombres de pueblos como Fontoria de Cepeda (Fontoria, fuente de oro) o Braña (pasto o prado alto).

La lengua sirve para eso, para entendernos con nuestros semejantes y para entender a nuestros semejantes. No queramos destruir lo que fue nuestro durante tanto tiempo y que hoy, aunque en mucha menor medida, podemos seguir viendo, como por ejemplo, cada vez que nos acerquemos a Foncebadón y a su pozo, donde podemos observar una preciosa fervencia.

(El significado de estas palabras y de otras muchas, me lo facilitó Fernando Álvarez-Balbuena, lingüista y profesor de la Universidad de Oviedo).