- Nada me gustaría más que cada seguidor del Atlético de Madrid que portaba una bandera franquista sintiera el mismo dolor que los que tienen a un abuelo, padre, hijo, hermano, abuela, madre, harmana o hija en una cuneta.
- Ver a los políticos de la Comunidad de Madrid declarados abiertamente madridistas en el palco del Bucarest Arena me produce nauseas.
- Saber que los Gil y Cerezo venderán en un mes a más de media plantilla, me produce mucha rabia.
- No ver una pancarta gigante de las dos aficiones recordando el acto criminal que se produjo con IÑIGO CABACAS, me demuestra que nos vencieron y no nos dimos cuenta.
- Jugar una final europea contra el equipo que te fundó, es un privilegio.
- Disfrutar como un niño de la victoria de mi equipo, el Atlético de Madrid, es un sentimiento que sólo está al alcance de la mejor afición del mundo.
- Padre, gracias por ser de Atleti.
- ¡AUPA ATLETI!
Mostrando entradas con la etiqueta Atlético de Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atlético de Madrid. Mostrar todas las entradas
jueves, 10 de mayo de 2012
Puntos sobre la final de la UEFA LEAGUE
jueves, 30 de junio de 2011
Se fueron y todo quedó más vacio
A los diez años me regalaron mi primera camiseta del Atleti, a los once y a los doce vi en la tele como ganábamos la Copa del Rey sin saber muy bien lo que aquello significaba, a los dieciséis tocamos la gloria con los dedos y a los veintinueve lloré en Neptuno, sin que nadie me viera, pero lo hice. Esto es la parte buena, un pequeño, muy pequeño oasis en el desierto. A los treinta, ya cansado de aguantar tanta humillación, de no tener más argumentos para defender esta lamentable situación he dicho basta.
Me robaron la magia, las ganas de soñar año tras año, las de ilusionarme con victorias pequeñas y las de no enfadarme mucho con excesivas y lamentables derrotas. Un buen día D. Luís Aragonés le dijo a un cuarto árbitro: “Y usted no pise ese escudo”. Bien, ese escudo lleva pisándose demasiados años. Este ya no es mi Atleti, no en el que yo creo, me niego a darles la razón, me niego a aceptar su discurso derrotista, desde el día en el que se instauraron en este club con uno de los mayores engaños de la historia del fútbol. Vendiendo un producto lleno de vergüenzas y fichando fracasos, sin proyectos ni amagos de parecer una institución seria ni creíble. Ayer, en la presentación de un libro, el autor definía al personaje principal de la obra como “Un hombre fracasado, un perdedor, vamos, para que se hagan una idea, es del Atleti”. No tuve argumentos para decirle que no, que esos no somos nosotros, que no somos el hazme reír de este denominado espectáculo futbolístico.


La gota que colmó el vaso es la marcha de uno de esos jugadores que te permitían agarrarte a lo ya poco que queda de rojiblanco en este club – no me refiero a Agüero, el no es canterano y creo que nunca podrá entender esto, no le culpo- , me refiero a David De Gea. Nos pasó lo mismo con otro niño, de nombre Fernando Torres. Cuando lo veía en el Liverpool F.C, cuando lo veo a la selección española de fútbol y en el Chelsea F.C. digo, – como el título de la famosa película – ahí va uno de los nuestros. Ellos sí son el Atleti, ellos si son mi Atleti, desde alevines, desde juveniles, desde el segundo equipo hasta el primero. Ellos si tienen sangre roja con rayas blancas. Los dirigentes de esto que ya no sé muy bien lo que es, no fueron capaces de formar un equipo que estuviese a su altura y, yo me pregunto, ¿Dónde está el dinero del tercer club con mayor masa social de España?, ¿Dónde está el dinero del tercer equipo del que más partidos se compran?, ¿A que están jugando los que menos deberían hacerlo?, ¿Quién decide cuando se vende y se compra?, ¿Por qué perdí la cuenta de los entrenadores qué pasaron?


Recuerdo el himno que sonaba en las gradas del Calderón en muchos partidos, la banda sonora reservada sólo para los de casa, la misma que se le tributó a David De Gea y que ya no volveremos a escuchar.¿ Por qué se van los mejores?, ¿Por qué los proyectos sólo duran un año?, ¿Por qué este maldito desastre?


Ayer llamé a las oficinas del Calderón para no renovar mi abono. Como le escuché decir a una persona mayor de mi pueblo, si te engañan una vez, es culpa del otro, si te engañan dos veces, ya es culpa tuya. Siempre será mi equipo, eso ni lo puedo ni lo quiero cambiar, pero ya no, ya no haré planes para verlo, ya no diré nada ni cuando pierdan ni cuando ganen, ya me cansé. Este no es mi Atleti, este, no es mi equipo. Si alguien alguna vez lo encuentra, por favor, avísenme.
Abel Aparicio González – Junio de 2011

Me robaron la magia, las ganas de soñar año tras año, las de ilusionarme con victorias pequeñas y las de no enfadarme mucho con excesivas y lamentables derrotas. Un buen día D. Luís Aragonés le dijo a un cuarto árbitro: “Y usted no pise ese escudo”. Bien, ese escudo lleva pisándose demasiados años. Este ya no es mi Atleti, no en el que yo creo, me niego a darles la razón, me niego a aceptar su discurso derrotista, desde el día en el que se instauraron en este club con uno de los mayores engaños de la historia del fútbol. Vendiendo un producto lleno de vergüenzas y fichando fracasos, sin proyectos ni amagos de parecer una institución seria ni creíble. Ayer, en la presentación de un libro, el autor definía al personaje principal de la obra como “Un hombre fracasado, un perdedor, vamos, para que se hagan una idea, es del Atleti”. No tuve argumentos para decirle que no, que esos no somos nosotros, que no somos el hazme reír de este denominado espectáculo futbolístico.


La gota que colmó el vaso es la marcha de uno de esos jugadores que te permitían agarrarte a lo ya poco que queda de rojiblanco en este club – no me refiero a Agüero, el no es canterano y creo que nunca podrá entender esto, no le culpo- , me refiero a David De Gea. Nos pasó lo mismo con otro niño, de nombre Fernando Torres. Cuando lo veía en el Liverpool F.C, cuando lo veo a la selección española de fútbol y en el Chelsea F.C. digo, – como el título de la famosa película – ahí va uno de los nuestros. Ellos sí son el Atleti, ellos si son mi Atleti, desde alevines, desde juveniles, desde el segundo equipo hasta el primero. Ellos si tienen sangre roja con rayas blancas. Los dirigentes de esto que ya no sé muy bien lo que es, no fueron capaces de formar un equipo que estuviese a su altura y, yo me pregunto, ¿Dónde está el dinero del tercer club con mayor masa social de España?, ¿Dónde está el dinero del tercer equipo del que más partidos se compran?, ¿A que están jugando los que menos deberían hacerlo?, ¿Quién decide cuando se vende y se compra?, ¿Por qué perdí la cuenta de los entrenadores qué pasaron?


Recuerdo el himno que sonaba en las gradas del Calderón en muchos partidos, la banda sonora reservada sólo para los de casa, la misma que se le tributó a David De Gea y que ya no volveremos a escuchar.¿ Por qué se van los mejores?, ¿Por qué los proyectos sólo duran un año?, ¿Por qué este maldito desastre?


Ayer llamé a las oficinas del Calderón para no renovar mi abono. Como le escuché decir a una persona mayor de mi pueblo, si te engañan una vez, es culpa del otro, si te engañan dos veces, ya es culpa tuya. Siempre será mi equipo, eso ni lo puedo ni lo quiero cambiar, pero ya no, ya no haré planes para verlo, ya no diré nada ni cuando pierdan ni cuando ganen, ya me cansé. Este no es mi Atleti, este, no es mi equipo. Si alguien alguna vez lo encuentra, por favor, avísenme.
Abel Aparicio González – Junio de 2011

viernes, 18 de marzo de 2011
miércoles, 13 de octubre de 2010
Juan Carlos Arteche, gracias
sábado, 28 de agosto de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
Papá, gracias por ser del Atleti...IV
Este miercoles, experimente una sensación que nunca había vivido, y puedo decir bien alto, que se lo que es llorar de alegría. Desde pequeñín vi un banderín del atleti en mi habitación, a mi padre ponerse contento con cada victoria, a mi padrino. Mi hermana y yo fuimos creciendo, creciendo, y este miercoles, despues de muchos años de penurias, nos hemos encontrado con esto. Como vi en su dia en el Calderón, TE AMO ATLETI y ATLETI, BENDITA LOCURA.




















martes, 11 de mayo de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
domingo, 25 de octubre de 2009
Este no es mi Atleti
Este artículo de Victor Hegelman resume lo que siento en estos momentos. Este, no es mi Atleti, me lo han cambiado. Seré siempre del Atleti, es algo que va muy dentro. El cromo nos lo han cambiado, pero lo recuperaremos:
Veo al Atleti y me acuerdo de la película El exorcista. Hay un momento de la misma en la que preguntan a la madre de Regan, la niña poseída por el anticristo, si accede a que practiquen un exorcismo a su hija, advirtiendo que la niña podría sufrir. “Eso no es mi hija”, contestó la madre. Algo parecido me pasa a mí cuando me hablan del Atleti últimamente. Eso no es el Atleti, contesto, y cierro sin más la conversación.
La Señora Rushmore, esa desconocida dama que entró en nuestras vidas para reinventarnos y educarnos en la “fidelidad pupista” como única justificación a nuestra militancia colchonera, presentaba en un celebrado spot a un hijo preguntando a su padre por qué eran del Atleti.
Yo a la citada señora le puedo decir que toda mi vida he sido de él por su carácter luchador, por ser voluntariamente diferente en un entorno donde lo bien visto consistía en ser uno más. He sido del Atleti por ese espíritu rebelde que le hacía ser odiado por el poderoso y envidiado por el mediocre. Fui del Atleti porque elegí ser gladiador y rebelarme con Espartaco contra Roma a pertenecer a la masa plebeya con su “pan y circo”, esa masa que celebra el espectáculo de los leones devorando a los cristianos y después lo vende como una victoria épica. He sido del Atleti porque no necesito ningún equipo de fútbol para creerme un “ganador”. En mi vida, las victorias las consigo yo y mi equipo es una afición, una pasión, una forma de vida incluso, pero nunca un alucinógeno para mitigar una vida triste. Fui del Atleti por convicción y lo defendí allí donde estuve.
Sí, es cierto, he sido, fui del Atleti, pero ahora no, porque el Atleti murió hace unos cuantos años y no nos hemos querido dar cuenta.
Sencillamente lo que nos pasa es que no somos capaces de imaginar nuestra vida sin nuestro Atleti. Tantos esfuerzos, tantos nervios, tantas alegrías, tantas penas, tantas discusiones… ¿cómo vamos a asumir que esto pueda desaparecer? Por eso nos aferramos a esta cosa, este engendro llamado Club Atlético de Madrid Sociedad Anónima Deportiva, que ha venido a ocupar el puesto de nuestro Atleti no sólo sin respetar uno sólo de nuestros valores, sino tratando de eliminarlos como parte de un pasado extraño y ajeno a nuestra realidad.
La “cosa” que sustituye al Atleti hoy en día y a la que nos agarramos con un nudo en la garganta por una inercia que disfrazamos de fidelidad no es más que una empresa cuyo único objetivo es el enriquecimiento injusto y desorbitado de sus dueños legales. Ustedes me dirán que el Valencia, el Sevilla, el Villareal… todos ellos también son empresas. Sin embargo, la diferencia estriba en que los dueños y dirigentes de dichos clubes sí son hinchas de los mismos, y están ahí primero para hacerlos más grandes, no para hacer más grandes sus carteras personales exclusivamente. Su gestión podrá ser mejor o peor, pero hacen lo posible porque su club, el club de sus abonados y aficionados, crezca deportiva, económica y socialmente. Que gane títulos o que al menos se pelee por ellos.
En esta “cosa” llamada Atleti la situación es diferente y lo sabemos, pero seguimos ahí. No vamos a volver a ganar un título hasta que estos no se larguen, y lo sabemos pero seguiremos ahí. La gestión deportiva es atroz, pero no se fichará a nadie, se dejará todo a deriva como ha ocurrido esta temporada, y lo sabemos pero seguiremos ahí. La deuda es tan dramática que en cuatro o cinco años el club va a desaparecer y lo sabemos, pero seguiremos ahí hasta el final. Y si descendemos será un drama, pero todos sabemos que seguiremos ahí.
Mientras tanto hablaremos de que si los Gil tal y tal, que se apropiaron, que nos robaron y nos mataron la ilusión. Y ahí seguiremos. Y sorprendentemente seguimos y seguiremos opinando sobre fútbol, discutiendo sobre el entrenador y la plantilla mientras el club murió hace no sé cuánto. Esto es como discutir sobre si a los condenados a la silla eléctrica les sienta mejor ir de “sport” o con un elegante traje americano. Pero nada, ahí seguiremos.
Pues no. Yo no sigo. A la mierda, señores. Hasta aquí.
Seré atlético hasta que me muera, que eso se graba a fuego y no se pierde, pero, precisamente por eso abandono la pantomima de seguir a este doble con cara de estúpido. Abandono porque esto no es el Atleti. El Atleti ha muerto y este sucedáneo de mierda se lo pueden comer ellos. Les mando yo al infierno antes de que manden a mí ellos de verdad una vez más.
Algunos me dirán eso de que las ratas abandonan el barco, y yo les diré que no, que las ratas son las que robaron el barco y ahora lo dirigen hacia su destrucción total. Son las personas, los atléticos que saben lo que ha sido su club y lo llevarán siempre dentro, los que abandonan esta farsa, heridos y enfermos por la peste bubónica que nos trajeron hace mucho y a la que nos quisimos acostumbrar con tal de seguir teniendo al Atleti en nuestras vidas.
Me despierto del sueño y sólo me queda miseria. El Atleti se ha marchado y puede que para siempre. Si existe un Mesías que lo resucite volveré y le seguiré hasta el fin del mundo, pero a día de hoy ese Mesías es un ser utópico y posiblemente inexistente.
Volveré cuando el Atleti vuelva. Y, desde mi modesto escaño, lucharé porque eso ocurra.
Gracias a todos por vuestra atención.
Forza Atleti siempre.
Escrito por Victor Hegelman
Veo al Atleti y me acuerdo de la película El exorcista. Hay un momento de la misma en la que preguntan a la madre de Regan, la niña poseída por el anticristo, si accede a que practiquen un exorcismo a su hija, advirtiendo que la niña podría sufrir. “Eso no es mi hija”, contestó la madre. Algo parecido me pasa a mí cuando me hablan del Atleti últimamente. Eso no es el Atleti, contesto, y cierro sin más la conversación.
La Señora Rushmore, esa desconocida dama que entró en nuestras vidas para reinventarnos y educarnos en la “fidelidad pupista” como única justificación a nuestra militancia colchonera, presentaba en un celebrado spot a un hijo preguntando a su padre por qué eran del Atleti.
Yo a la citada señora le puedo decir que toda mi vida he sido de él por su carácter luchador, por ser voluntariamente diferente en un entorno donde lo bien visto consistía en ser uno más. He sido del Atleti por ese espíritu rebelde que le hacía ser odiado por el poderoso y envidiado por el mediocre. Fui del Atleti porque elegí ser gladiador y rebelarme con Espartaco contra Roma a pertenecer a la masa plebeya con su “pan y circo”, esa masa que celebra el espectáculo de los leones devorando a los cristianos y después lo vende como una victoria épica. He sido del Atleti porque no necesito ningún equipo de fútbol para creerme un “ganador”. En mi vida, las victorias las consigo yo y mi equipo es una afición, una pasión, una forma de vida incluso, pero nunca un alucinógeno para mitigar una vida triste. Fui del Atleti por convicción y lo defendí allí donde estuve.
Sí, es cierto, he sido, fui del Atleti, pero ahora no, porque el Atleti murió hace unos cuantos años y no nos hemos querido dar cuenta.
Sencillamente lo que nos pasa es que no somos capaces de imaginar nuestra vida sin nuestro Atleti. Tantos esfuerzos, tantos nervios, tantas alegrías, tantas penas, tantas discusiones… ¿cómo vamos a asumir que esto pueda desaparecer? Por eso nos aferramos a esta cosa, este engendro llamado Club Atlético de Madrid Sociedad Anónima Deportiva, que ha venido a ocupar el puesto de nuestro Atleti no sólo sin respetar uno sólo de nuestros valores, sino tratando de eliminarlos como parte de un pasado extraño y ajeno a nuestra realidad.
La “cosa” que sustituye al Atleti hoy en día y a la que nos agarramos con un nudo en la garganta por una inercia que disfrazamos de fidelidad no es más que una empresa cuyo único objetivo es el enriquecimiento injusto y desorbitado de sus dueños legales. Ustedes me dirán que el Valencia, el Sevilla, el Villareal… todos ellos también son empresas. Sin embargo, la diferencia estriba en que los dueños y dirigentes de dichos clubes sí son hinchas de los mismos, y están ahí primero para hacerlos más grandes, no para hacer más grandes sus carteras personales exclusivamente. Su gestión podrá ser mejor o peor, pero hacen lo posible porque su club, el club de sus abonados y aficionados, crezca deportiva, económica y socialmente. Que gane títulos o que al menos se pelee por ellos.
En esta “cosa” llamada Atleti la situación es diferente y lo sabemos, pero seguimos ahí. No vamos a volver a ganar un título hasta que estos no se larguen, y lo sabemos pero seguiremos ahí. La gestión deportiva es atroz, pero no se fichará a nadie, se dejará todo a deriva como ha ocurrido esta temporada, y lo sabemos pero seguiremos ahí. La deuda es tan dramática que en cuatro o cinco años el club va a desaparecer y lo sabemos, pero seguiremos ahí hasta el final. Y si descendemos será un drama, pero todos sabemos que seguiremos ahí.
Mientras tanto hablaremos de que si los Gil tal y tal, que se apropiaron, que nos robaron y nos mataron la ilusión. Y ahí seguiremos. Y sorprendentemente seguimos y seguiremos opinando sobre fútbol, discutiendo sobre el entrenador y la plantilla mientras el club murió hace no sé cuánto. Esto es como discutir sobre si a los condenados a la silla eléctrica les sienta mejor ir de “sport” o con un elegante traje americano. Pero nada, ahí seguiremos.
Pues no. Yo no sigo. A la mierda, señores. Hasta aquí.
Seré atlético hasta que me muera, que eso se graba a fuego y no se pierde, pero, precisamente por eso abandono la pantomima de seguir a este doble con cara de estúpido. Abandono porque esto no es el Atleti. El Atleti ha muerto y este sucedáneo de mierda se lo pueden comer ellos. Les mando yo al infierno antes de que manden a mí ellos de verdad una vez más.
Algunos me dirán eso de que las ratas abandonan el barco, y yo les diré que no, que las ratas son las que robaron el barco y ahora lo dirigen hacia su destrucción total. Son las personas, los atléticos que saben lo que ha sido su club y lo llevarán siempre dentro, los que abandonan esta farsa, heridos y enfermos por la peste bubónica que nos trajeron hace mucho y a la que nos quisimos acostumbrar con tal de seguir teniendo al Atleti en nuestras vidas.
Me despierto del sueño y sólo me queda miseria. El Atleti se ha marchado y puede que para siempre. Si existe un Mesías que lo resucite volveré y le seguiré hasta el fin del mundo, pero a día de hoy ese Mesías es un ser utópico y posiblemente inexistente.
Volveré cuando el Atleti vuelva. Y, desde mi modesto escaño, lucharé porque eso ocurra.
Gracias a todos por vuestra atención.
Forza Atleti siempre.
Escrito por Victor Hegelman
miércoles, 7 de octubre de 2009
La esencia
Es el escudo, la savia que le da vida llamada cantera,
su afición y todo lo que se respira cada tarde en el Calderón,
eso que no cabe en las letras y que no se puede enseñar.
Por todo ello, este sábado, volví a sentir esa sensación,
lo que hace que los que estén sentados a tu lado sonrían,
no ya por el resultado, si no por haber encontrado la esencia,
esa que produce cuando ves a alguien que ha mamado rojiblanco,
que lo ha soñado y ha sonreído en la grada desde muy niño.
Escuchar el nombre de uno de los nuestros,
coreado al unísono
por miles de voces unidas en una,
es algo que no pasaba desde que a otro niño rubio
se le ocurrió hacernos felices
con los mismos argumentos.
Una vez más, algo me demostró
que no son los millones.
Todos sabemos que sí, que hay cosas muy dulces,
pero ellos saborean cada segundo vivido
representando nuestro escudo,
lo besan sin cámaras delante ni audiencias detrás.
Este sábado, al finalizar el partido,
una voz salio de nuevo de la ribera del Manzanares
con la misma entonación que se brinda a los de casa,
a los que saben de tu complicidad con esos colores.
Por eso, a Illescas, ciudad de mis tantos buenos momentos
envío un saludo en formato papel,
en forma de reconocimiento
y se que tanto el remitente como el destinatario
si besarán ese escudo de rayas.
Abel Aparicio González - 2009
*Dedicado a David De Gea Quintana y a toda la cantera del Atlético de Madrid


su afición y todo lo que se respira cada tarde en el Calderón,
eso que no cabe en las letras y que no se puede enseñar.
Por todo ello, este sábado, volví a sentir esa sensación,
lo que hace que los que estén sentados a tu lado sonrían,
no ya por el resultado, si no por haber encontrado la esencia,
esa que produce cuando ves a alguien que ha mamado rojiblanco,
que lo ha soñado y ha sonreído en la grada desde muy niño.
Escuchar el nombre de uno de los nuestros,
coreado al unísono
por miles de voces unidas en una,
es algo que no pasaba desde que a otro niño rubio
se le ocurrió hacernos felices
con los mismos argumentos.
Una vez más, algo me demostró
que no son los millones.
Todos sabemos que sí, que hay cosas muy dulces,
pero ellos saborean cada segundo vivido
representando nuestro escudo,
lo besan sin cámaras delante ni audiencias detrás.
Este sábado, al finalizar el partido,
una voz salio de nuevo de la ribera del Manzanares
con la misma entonación que se brinda a los de casa,
a los que saben de tu complicidad con esos colores.
Por eso, a Illescas, ciudad de mis tantos buenos momentos
envío un saludo en formato papel,
en forma de reconocimiento
y se que tanto el remitente como el destinatario
si besarán ese escudo de rayas.
Abel Aparicio González - 2009
*Dedicado a David De Gea Quintana y a toda la cantera del Atlético de Madrid


Suscribirse a:
Entradas (Atom)
























